La versión sin editar
No es la página de "Quiénes Somos". Es la historia completa — con la sociedad que no funcionó, los avisos en Yapo.cl y el primer evento de 30 personas — contada por quien la vivió.
El origen
Vacacerdo nació después de un quiebre económico. No partió de un plan de negocios armado en una planilla, ni de un estudio de mercado — partió porque necesitaba hacer algo, y lo que sabía hacer bien era lo que había hecho toda la vida en mi familia: asados. No los de seis personas un domingo. En mi familia se hacían asados para grupos pequeños, medianos y grandes; era casi una costumbre.
En ese momento, dedicarse a esto como productora de eventos casi no existía en Chile. Había menos de cinco empresas enfocadas específicamente en asados, y de esas, una sola era realmente conocida en el rubro.
Los primeros años: pocas manos, mucho fuego.
La sociedad que no fue
Partí con un amigo — lo voy a llamar RM — con la idea de hacerlo juntos. Duró poco: teníamos visiones del negocio completamente distintas, y nunca llegamos a hacer un solo evento juntos. Ahí tuve que decidir si soltaba la idea o seguía solo.
Seguí.
Publicaba en los portales que estaban de moda en ese momento — Yapo.cl, Mercado Libre — mientras en paralelo armaba lo que sería el sitio web de Vacacerdo: compré el dominio, contraté el hosting, compré un diseño para tener algo digno donde la gente pudiera encontrarnos. No tenía equipo de desarrollo ni presupuesto de marketing. Tenía tiempo, y la costumbre de resolver las cosas yo mismo — algo que, más de una década después, sigue siendo exactamente igual.
El primer evento
El primer evento pagado de Vacacerdo fue para el sindicato del Banco de Chile: un grupo pequeño, no más de 30 personas, en su club de campo. No fue masivo ni glamoroso, pero fue el primero — y eso pesa más que el tamaño.
Después vino una empresa dedicada a la construcción de un par de carreteras. Y así, cliente a cliente, fue creciendo — sin ningún salto grande, hasta que llegó uno.
El equipamiento que se fue construyendo, contrato a contrato.
El cliente que lo cambió todo
El salto grande llegó con Transportes Schiappacasse, que nos contrató por varios años seguidos. Ese contrato sostenido fue lo que realmente nos permitió profesionalizarnos: adquirir mobiliario de verdad, mejorar el equipamiento con el que habíamos partido, incorporar equipos de música de alta fidelidad, ampliar la cantidad de parrillas, toldos, mesas plegables, vajilla.
Todo lo que hoy es normal en un evento Vacacerdo se compró, en su momento, gracias a un solo cliente que volvió a confiar en nosotros año tras año.
Los años de crecimiento
Con el tiempo llegaron nuevas empresas — Toyota, GXO, entre otras — algunas con las que trabajamos más de una vez. Y durante bastantes años también nos contrató el sector público: la JUNAEB, licitando por convenio marco, la Municipalidad de La Pintana y la Corporación Municipal de Cerro Navia.
Pasamos de ser dos amigos con una idea que no cuajó, a ser un proveedor con el que empresas grandes y organismos del Estado volvían a trabajar.
2025
El 28 de diciembre de 2025, un incendio en una bodega de Huechuraba destruyó por completo el mobiliario y los equipos que habíamos construido en más de una década. Esa parte de la historia —y cómo seguimos después— la cuento con más detalle en la página de Quiénes Somos. Acá solo quiero decir una cosa: después de eso tomé la misma decisión que cuando lo de RM no funcionó.
Seguir.
¿Quieres la versión oficial de la historia — la línea de tiempo completa y el renacimiento después del incendio?
Leer Quiénes Somos →Hoy sigo siendo la misma persona que cotiza, que llega a armar la parrilla y que además se sienta a programar el sitio web. Vacacerdo creció, pero en el fondo nunca dejó de ser esa idea de un asado familiar que un día decidí tomar en serio.